, Jonathan Martínez Líbano
Liderar escuelas inclusivas en contextos de alta vulnerabilidad social implica enfrentar desafíos culturales en medio de profundas desigualdades estructurales. Estos entornos exigen un tipo de liderazgo escolar sensible, contextualizado y orientado a la equidad. Este estudio tuvo como objetivo analizar la relación entre el Índice de Vulnerabilidad Escolar y las percepciones sobre el liderazgo inclusivo, así como examinar el rol moderador de los años de experiencia profesional. A partir de la aplicación del instrumento LEI-Q, se encuestó a 928 integrantes de equipos docentes en 47 escuelas de Chile. Los resultados muestran que las percepciones sobre liderazgo inclusivo varían significativamente según el género, el rol profesional y el nivel de formación académica. Si bien no se identificó una relación directa entre vulnerabilidad escolar y liderazgo inclusivo, se observó un efecto negativo entre los líderes con mayor experiencia profesional, especialmente en contextos altamente vulnerables. Estos hallazgos invitan a reflexionar sobre cómo la experiencia acumulada interactúa con las condiciones estructurales, pudiendo incidir en la implementación de prácticas de liderazgo orientadas a la inclusión.
Leading inclusive schools in contexts of high social vulnerability involves addressing cultural challenges amid deep structural inequalities. These settings demand a form of school leadership that is sensitive, context-aware, and equity-oriented. This study aimed to analyze the relationship between the School Vulnerability Index and perceptions of inclusive leadership, as well as to examine the moderating role of years of professional experience. Using the LEI-Q instrument, surveys were administered to 928 teaching staff across 47 schools in Chile. The results indicate that perceptions of inclusive leadership vary significantly according to gender, professional role, and level of academic training. Although no direct relationship was found between school vulnerability and inclusive leadership, a negative effect was observed among leaders with greater professional experience, particularly in highly vulnerable contexts. These findings highlight the need to reflect on how accumulated experience interacts with structural conditions, potentially influencing the implementation of leadership practices oriented toward inclusion.