En las conversaciones diarias con CEOs y altos directivos surge la misma tensión una y otra vez: el tiempo. No tanto la falta de él, que siempre es la queja inmediata, sino su mala gestión. Y es que el vértigo empresarial ha instalado una cultura de urgencia que confunde velocidad con eficacia e inmediatez con impacto. Y, sin embargo, como recordaba Baltasar Gracián, "no hay mayor necedad que la precipitación".
Este artículo recoge algunas claves del libro El valor de la prudencia. La sabiduría de Baltasar Gracián: Claves para un liderazgo prudente. En él, Antonio Núñez defiende que el tiempo es un recurso estratégico y gestionarlo con prudencia no es solo una habilidad personal, sino un imperativo de liderazgo. Por eso, defiende que los directores de Recursos Humanos tienen en este terreno una responsabilidad decisiva: ayudar a los líderes a administrar su tiempo con reflexión, paciencia y propósito.