Luis San Emeterio Tapia
La no aprobación del Proyecto de Ley sobre la reducción de la jornada laboral en España reabre el debate sobre la conveniencia de legislar uniformemente en un mercado laboral diverso y globalizado. Esta propuesta, que buscaba bajar la jornada laboral a 37.5 horas, enfrenta resistencias por sus posibles impactos en competitividad y economía, especialmente en sectores sensibles como las pymes. Además, la normativa contemplaba endurecer controles sobre el registro de jornada, lo que podría fomentar el presentismo y deteriorar la confianza. La discusión sugiere que enfoques flexibles y adaptados, como la negociación colectiva y el teletrabajo, podrían ser más efectivos que imponer límites fijos.