Este artículo propone un modelo innovador para la enseñanza del Derecho combinando ciencias forenses (medicina legal, criminalística) y herramientas digitales (IA, realidad virtual) con el fin de desarrollar competencias prácticas en los estudiantes. Basado en estándares internacionales (GAJE, ENCLE, ODS 4.7), el estudio demuestra que este enfoque interdisciplinario mejora la empleabilidad, optimiza el análisis probatorio y prepara a los futuros juristas para desafíos como la ciberdelincuencia y la justicia predictiva. La investigación evidencia que la incorporación de disciplinas forenses en los planes de estudio de Derecho enriquece el conocimiento teórico y desarrolla habilidades prácticas esenciales para la litigación, la evaluación probatoria y la resolución de casos complejos. Asimismo, la integración de herramientas digitales transforma el aula en un laboratorio de aprendizaje activo, acercando a los estudiantes a entornos jurídicos reales. Mediante metodologías activas (clínicas jurídico-forenses, simulaciones digitales), se logra una formación más cercana a la realidad profesional, superando el tradicional enfoque teórico. Los resultados evidencian mayor eficacia en el aprendizaje, destacándose habilidades técnicas, pensamiento crítico y acceso a la justicia. Se concluye que esta transformación es clave para una educación jurídica alineada con las demandas del siglo XXI.
This article proposes an innovative model for legal education by combining forensic sciences (legal medicine, criminalistics) and digital tools (AI, virtual reality) to develop practical competencies in law students. Grounded in international standards (GAJE, ENCLE, SDG 4.7), the study demonstrates that this interdisciplinary approach enhances employability, improves evidentiary analysis, and prepares future legal professionals for challenges such as cybercrime and predictive justice. The research shows that incorporating forensic disciplines into law curricula enriches theoretical knowledge and cultivates essential practical skills for litigation, evidence evaluation, and complex case resolution. Likewise, integrating digital tools transforms classrooms into active learning labs, immersing students in real-world legal environments. Through active methodologies (forensic-legal clinics, digital simulations), training becomes more aligned with professional realities, moving beyond traditional theoretical approaches. Results indicate greater learning efficacy, with marked improvements in technical skills, critical thinking, and access to justice. The study concludes that this transformation is pivotal for a legal education system responsive to 21st-century demands.