La educación comparada atraviesa un proceso de transformación impulsado por la irrupción de las tecnologías digitales y el posthumanismo como paradigma cultural emergente. Estos cambios desafían las categorías y conceptos tradicionales de la disciplina, generando nuevas encrucijadas epistemológicas. Este artículo examina cómo la perspectiva posthumanista puede enriquecer la educación comparada al ofrecer herramientas conceptuales diferentes para analizar la relación entre cuerpo, tecnología y aprendizaje en contextos diversos.
Desde finales del siglo XX, la educación comparada ha experimentado un reajuste epistemológico debido al impacto de la postmodernidad y el posthumanismo (García Ruíz, 2025). La emergencia de estos enfoques ha puesto en tensión las narrativas clásicas, introduciendo perspectivas centradas en la alteridad, la deconstrucción del conocimiento y la descentralización de la mirada eurocéntrica (Paulston, 1999). Así, el principal desafío actual es transitar desde un modelo basado en la universalidad de los sistemas educativos hacia una aproximación que reconozca la singularidad de los procesos educativos y la interconexión entre lo humano y lo no humano.
El posthumanismo, al cuestionar los dualismos mente-cuerpo y naturaleza-tecnología, invita a repensar las epistemologías de la educación comparada. Corrientes emergentes como el feminismo, el decolonialismo, el ambientalismo y la ética robótica han ampliado el campo de estudio, promoviendo una miscelánea epistemológica que desafía los límites tradicionales de la disciplina (Ninnes y Burnett, 2003). Este proceso de expansión teórica no solo proporciona nuevas herramientas para el análisis comparativo, sino que también plantea desafíos metodológicos al integrar perspectivas más allá del positivismo y el funcionalismo.
A partir de un análisis crítico de la literatura, este artículo explora las implicaciones epistemológicas de esta intersección y las oportunidades que ofrece para la investigación comparativa en educación. Se argumenta que la transición de una mirada centrada en "lo normal y general" hacia una exploración de "lo raro y concreto" puede abrir nuevas vías para comprender los procesos educativos en un mundo caracterizado por la complejidad, la interconexión y la transformación continua
Comparative education is undergoing a process of transformation driven by the emergence of digital technologies and posthumanism as an emerging cultural paradigm. These changes challenge the traditional categories and concepts of the discipline, generating new epistemological crossroads. This article examines how a posthumanist perspective can enrich comparative education by offering alternative conceptual tools to analyze the relationship between body, technology, and learning in diverse contexts.
Since the late 20th century, comparative education has undergone an epistemological realignment due to the impact of postmodernity and posthumanism (García Ruíz, 2025). The emergence of these approaches has put classical narratives under pressure, introducing perspectives centered on alterity, the deconstruction of knowledge, and the decentering of the Eurocentric gaze (Paulston, 1999). Thus, the main challenge today is to move from a model based on the universality of educational systems toward an approach that recognizes the singularity of educational processes and the interconnection between the human and the non-human.
Posthumanism, by questioning the dualisms of mind-body and nature-technology, invites a rethinking of the epistemologies of comparative education. Emerging currents such as feminism, decolonial thought, environmentalism, and robotic ethics have expanded the field of study, fostering an epistemological miscellany that challenges the traditional boundaries of the discipline (Ninnes & Burnett, 2003). This process of theoretical expansion not only provides new tools for comparative analysis but also poses methodological challenges by integrating perspectives that go beyond positivism and functionalism.
Drawing on a critical review of the literature, this article explores the epistemological implications of this intersection and the opportunities it offers for comparative education research. It argues that the shift from a focus on "the normal and general" toward an exploration of "the rare and concrete" can open new pathways for understanding educational processes in a world characterized by complexity, interconnection, and continuous transformation.