Este artículo aborda la dimensión geopolítica del desarrollo de los sistemas de educación superior al examinar cómo estos despliegan estrategias para incrementar su atractivo internacional. Para ello, primero explora el concepto de poder blando en el contexto de la educación superior internacional, demostrando cómo las universidades actúan como instrumentos de diplomacia pública al moldear normas, valores y agendas de investigación. A continuación, se construye un “Modelo de Manifestación del Poder Blando en la Educación Internacional”, que ofrece una tipología y un marco analítico para comprender estas dinámicas. Se identifican seis aspectos clave: mejora de la reputación nacional; creación de redes de élites a largo plazo; movilidad institucional transfronteriza; impacto de valores, cultura y lengua en los estudiantes internacionales; diplomacia de estudiante a estudiante; y alineación y cooperación en políticas supranacionales. Cada aspecto se examina mediante ejemplos de países europeos. Una presentación visual del modelo ilustra las interconexiones entre estas seis dimensiones. El artículo concluye sintetizando ideas en la intersección de dichas dimensiones, mostrando cómo los esfuerzos coordinados a nivel nacional y supranacional generan efectos que refuerzan a la educación superior como un activo geopolítico fundamental.
This article addresses the geopolitical dimension of developing higher education systems by examining how national higher education systems deploy strategies to enhance their international attractiveness. To this end, it first explores the concept of soft power in the context of international higher education, demonstrating how universities serve as instruments of public diplomacy by shaping norms, values, and research agendas. A “Model of Manifestation of Soft Power in International Education” is then constructed, offering a typology and analytical framework for understanding these dynamics. Six key aspects are identified: enhancing national reputation; building long-term elite networks; cross-border institutional mobility; value, cultural, and linguistic impact on international students; student-to-student diplomacy; and supranational policy alignment and cooperation. Each aspect is examined through examples drawn from European countries. A visual presentation of the model illustrates the interconnections among these six dimensions. The article concludes by synthesizing insights at the intersection of these dimensions, showing how coordinated efforts at both national and supranational levels generate effects that reinforce higher education as a core geopolitical asset.