Colombia
La crisis ambiental actual refleja fracturas en las relaciones del ser humano consigo mismo, con los otros y con la naturaleza1. Este artículo propone replantear la Educación Ambiental desde una perspectiva que incorpora la Inteligencia Espiritual como dimensión estructurante de la dimensión ecológica y social. Analizando críticamente las raíces ontológicas y epistemológicas de la crisis, se argumenta que el paradigma moderno ha generado una percepción fragmentada del ser humano como entidad separada del mundo. Esta ontología de separabilidad ha permeado el sistema educativo, limitando los alcances de la Educación Ambiental, que no logra trascender enfoques de conservación para integrar dimensiones más profundas. El artículo desarrolla el concepto de la Inteligencia Espiritual fundamentado en tradiciones filosóficas diversas y en hallazgos neurocientíficos relevantes. Se propone una Educación Ambiental que integra la dimensión espiritual para resignificar de raíz la relación que el estudiante establece con el mismo y con los demás seres humanos y no-humanos, facilitando la transformación de percepciones y paradigmas respecto a su identidad y lugar en el universo, condición necesaria para abordar las causas profundas de la crisis ambiental.
The current environmental crisis reflects fractures in human relationships with oneself, others, and nature. This article proposes rethinking Environmental Education from a perspective that incorporates Spiritual Intelligence as a structuring dimension of the ecological and social dimensions. By critically analyzing the ontological and epistemological roots of the crisis, it is argued that the modern paradigm has generated a fragmented perception of human beings as entities separate from the world. This ontology of separability has permeated the educational system, limiting the effectiveness of Environmental Education, which fails to transcend conservation approaches to integrate deeper dimensions. The article develops the concept of Spiritual Intelligence based on diverse philosophical traditions and recent neuroscientific findings. An Environmental Education that integrates the spiritual dimension is proposed to fundamentally redefine the relationship that students establish with themselves and with other human and non-human beings, facilitating the transformation of perceptions and paradigms regarding their identity and place in the universe, a necessary condition for addressing the deep causes of the environmental crisis