Santiago, Chile
En las dos últimas décadas, la crisis del agua en Chile ha estado marcada por el paso de una fase de intensificación de la conflictividad hacia una más colaborativa y de articulación. Este tránsito se acompaña de un nuevo marco jurídico que intenta corregir, en parte, los impactos de un modelo mercantilizado del recurso hídrico a partir de la reforma al Código de Aguas aprobada el año 2022. Bajo los principios de priorización del consumo humano y saneamiento, así como el reconocimiento de otros usos del agua, la reforma al Código ha favorecido cambios graduales para atenuar las extremas desigualdades del régimen de propiedad y su modelo de gestión basado en la asignación de derechos. Tomando los aportes de la ecología política, la literatura sobre extractivismo y el debate sobre los comunes, junto a una estrategia metodológica de carácter cualitativa, sustentada en entrevistas y talleres, en este trabajo se releva la emergencia de una nueva estructura de relaciones sociales en torno al agua en nuestro país. Asimismo, se constata que la incorporación de nuevos actores en la discusión sobre el agua, amplían la figura de los “usuarios” y potencian articulaciones a considerar para un modelo de gobernanza colaborativa.
Over the course of the last two decades, the water crisis in Chile has shifted from a phase of heightened conflict toward one that is more collaborative and articulated. This transition has been accompanied by a new legal framework that seeks, in part, to address the impacts of a market-driven water resource model through the reform of the Water Code approved in 2022. Based on principles prioritizing human consumption and sanitation, as well as the recognition of other water uses, the reform of the Water Code has facilitated gradual changes to mitigate the extreme inequalities of the property regime and its management model based on the allocation of rights. Drawing on contributions from political ecology, literature on extractivism, and the debate on the commons, along with a qualitative methodological strategy grounded in interviews and workshops, this study highlights the emergence of a new structure of social relations surrounding water in our country. Furthermore, it observes that the inclusion of new actors in the water discussion broadens the definition of “users” and strengthens articulations to consider for a collaborative governance model.