El transporte y distribución de los productos frescos y perecederos es el segmento logístico que se enfrenta a un mayor número de retos, porque a los aspectos económicos y operativos hay que sumar los relativos a la seguridad alimentaria. Durante los últimos años el sector logístico ha aprendido a reaccionar con agilidad y a ser más flexible para buscar soluciones. La cadena de frío en el sector logístico incluye el transporte, la manipulación, el almacenaje y la distribución de productos que, en todo momento, han de mantener una temperatura controlada acorde con sus necesidades de conservación y frescura. Los principales motores del crecimiento para la logística de frío pasan por el incremento de las instalaciones de almacenaje, del comercio electrónico empresa-cliente final y de la inversión pública y privada en infraestructuras.