Un escándalo ha sacudido Francia. Dos periodistas de la radiotelevisión pública fueron sorprendidos en un restaurante aconsejando a dos dirigentes socialistas. Los grandes medios privados, de derecha y de extrema derecha, ellos mismos abiertamente militantes, aprovechan la ocasión para reclamar la privatización total de los servicios públicos de información. La evidente parcialidad de unos alimenta los proyectos destructivos de otros.