Por primera vez desde la Liberación, Francia cuenta con un polo mediático de extrema derecha. Bien financiado, potente y diversificado, es un imán para la prensa conservadora y una fuente de preocupación para los medios liberales. Estas dos alas del periodismo dominante trabajan ahora, cada una en su campo, para reorganizar la política francesa con vistas a las elecciones presidenciales de 2027.