Imaginado hace más de veinticinco años, en la época del librecomercio triunfante, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur suscita hoy un rechazo creciente. El propio Gobierno francés manifiesta reservas. No obstante, la Comisión de Bruselas ha optado por precipitar la ratificación del tratado.