Pamplona, España
Este artículo analiza las implicaciones pedagógicas de la irrupción de la inteligencia artificial generativa (IAG) en la educación, que ha transformado fundamentalmente la ecuación proceso-resultado en el ámbito educativo, creando una disociación entre el esfuerzo cognitivo y la calidad del producto evaluable. Frente a enfoques defensivos como la prohibición del uso de la IAG o la simple validación de sus resultados, se argumenta que el verdadero potencial educativo reside en utilizar la IAG como catalizador del pensamiento crítico, apoyándose en el valor formativo de la pregunta. Se propone una “regla de oro”: preguntar a la IAG sobre lo que ya se sabe, para fomentar procesos de indagación más profundos. La integración efectiva de la IAG requiere rediseñar las prácticas docentes desde una perspectiva pedagógica, no tecnológica.
This article explores the pedagogical implications of generative artificial intelligence (AIGen) in education, that has fundamentally transformed the process- outcome equation in education, creating a dissociation between cognitive effort and the quality of evaluable products. Rather than focusing on reactive approaches like banning AI or merely validating its outputs, the article argues that its true educational potential lies in fostering critical thinking, centered on the formative power of the question. A “golden rule” is proposed: ask AIGen about what is already known, to enable deeper inquiry processes. Effective integration of AIGen demands a redesign of teaching practices guided by pedagogical principles rather than technological ones.