Pocas veces han sido tan exaltados los discursos sobre la grandeza de Europa, faro democrático batido por la borrasca populista. Y pocas veces la Unión Europea ha encajado tantos reveses diplomáticos, estratégicos y comerciales. Más apegados al vínculo trasatlántico que al interés de sus poblaciones, los dirigentes del Viejo Continente prodigan sus genuflexiones ante Donald Trump.