Ser reconocida durante más de dos décadas como una de las diez mejores empresas para trabajar en España no puede ser fruto de una campaña de comunicación ni de una moda pasajera. En el caso de la filial española de la multinacional farmacéutica Lilly, es la consecuencia directa de una cultura de personas tan sólida como evolucionada; construida desde el propósito, el cuidado integral y la escucha activa. Y también, desde una forma de entender el liderazgo que pone el acento en tres factores clave: el acompañamiento, el crecimiento y la inclusión.