Los conflictos laborales han crecido al ritmo de la digitalización. No se trata solo de lo que publicamos en redes sociales, sino también de la información que las empresas pueden obtener y utilizar, ya sea a través de lo que compartimos voluntariamente o de datos personales que, en teoría, deberían estar protegidos. En este nuevo escenario, los tribunales están teniendo que equilibrar derechos fundamentales, como la libertad de expresión y la privacidad de los trabajadores, con los intereses empresariales. ¿Puede una empresa despedir a un trabajador por un comentario en redes? ¿Es legal sancionar a alguien por una foto que subió otra persona? ¿Hasta qué punto las empresas pueden acceder y utilizar la información personal de sus empleados? A estas preguntas damos respuesta en este artículo.