Marx anticipó en los Grundrisse que la ciencia y la tecnología se convertirían en fuerzas productivas directas en el capitalismo. Este proceso conduciría al predominio del trabajo intelectual sobre el manual, sustituido por las máquinas. El capital, entonces, sería superado por alguna formación apoyada por el intelecto general de la sociedad. Por eso se debate si la ley del valor, basada en el tiempo de trabajo, se habría superado o si sería necesario redefinir la categoría de trabajo. Esta comunicación pretende señalar lagunas en este debate, articulando la concepción dialéctica de la historia en Marx con los conceptos científicos de la teoría de la información. Al relacionar el trabajo con la información como neguentropía, entendemos el capital como un sistema biosocial en constante expansión y dependiente del conocimiento que tiene el trabajador. Así, concluimos que el capital ha evolucionado hasta el punto de apropiarse del intelecto general. A medida que se reducía al mínimo el tiempo de trabajo fabril inmediato, subalterno al trabajo científico, para seguir acumulando capital debía desarrollar un sistema rentista respaldado por la propiedad intelectual y la financiarización. La ley del valor sigue comandando las relaciones laborales, ahora bajo nuevas formas de apropiación de trabajo no remunerado, precario y la fragmentación espacio-tiempo, con sobreexplotación del trabajo de bajo valor informativo en las periferias del sistema.