Aunque a primera vista pueda parecer que el surf y el liderazgo no tienen muchos puntos en común, comparten una esencia clave: requieren visión, coraje, presencia y capacidad para navegar la complejidad. Ambos son filosofía, porque son maneras de estar y vivir el mundo. ¿De qué modo las lecciones del surf pueden enriquecer nuestra comprensión del liderazgo en contextos de elevada complejidad?