A pesar de las protestas de Kinshasa y Bujumbura, la Unión Africana, reunida en una cumbre el pasado 16 de enero, no ha condenado las mortíferas injerencias de Ruanda en la República Democrática del Congo (RDC). Tampoco lo hizo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que se contentó con llamar al diálogo sin nombrar explícitamente a Kigali. ¿Cómo se las ingenia el presidente Paul Kagamé con la “comunidad internacional”?