Tras una moratoria de veinte años, este 15 de marzo Kinsasa ha reinstaurado la pena de muerte, principalmente para los militares acusados de traición y los “bandidos urbanos”. Esta medida, que supuestamente debía reforzar la autoridad del Estado, en realidad delata su impotencia. Desde su independencia en 1960, la República Democrática del Congo es presa del apetito insaciable de sus dirigentes y de la codicia de sus vecinos.