Madrid, España
El Servicio Europeo de Acción Exterior –el servicio diplomático de la Unión Europea– tiene sus orígenes en el Tratado de Lisboa y fue puesto en marcha en enero de 2011. Su creación perseguía los objetivos de reforzar al actor internacional Unión Europea mediante el logro de la unidad, visibilidad, coherencia y eficacia de su Política Exterior. Cuando se cumplen nueve años de su nacimiento, corresponde hacer una primera evaluación considerando si ha alcanzado los objetivos que se propuso. Constatamos que, aunque ha contribuido a mejorar significativamente algunos de los aspectos de la acción exterior común europea, aún persisten relevantes limitaciones. Para reforzar al actor internacional Unión Europea no basta con nuevas instituciones, sino que el problema está en la aproximación intergubernamental de la Política Exterior y de Seguridad Común y la falta de voluntad política de los Estados miembros.
The European External Action Service –European Union diplomatic body– has its origins in the Lisbon Treaty and was set in January 2011. It was expected to reinforce the European Union as international actor, through promoting the unity, visibility, coherence and efficiency of its Foreign Policy. Nine years after its birth, it is worth to question if it has reached the proposed objectives. Although it has contributed to improve significantly some aspects of the European external common action, there are still some relevant constraints. New institutions are not enough for reinforcing the European Union as internacional actor, as the real problem is in the intergovernmental approach to the Common Foreign and Security Policy and the lack of political will from its Member States.