Con la publicación, en enero de 2001, del primer número de HIBRIS Revista de Bibliofilia, cumplíamos un sueño larga e intensamente acariciado. Las experiencias acumuladas, en catorce años como libreros anticuarios y editores y algunos más como bibliófilos, nos habían hecho llegar a la conclusión de que era necesario llenar, de la manera más digna posible, un espacio que había quedado desoladoramente vacío.
Guardábamos en la memoria (y en los anaqueles) soberbias revistas, todas ellas de vida muy breve, como Bibliofilia de la editorial Castalia, que publicó diéz números dificilmente superables, de 1949 hasta 1957. Cuadernos de Bibliofilia que desde 1978 hasta 1987 dio a luz catorce números o Esopo que, desde 1990 hasta 1992, publicó cinco números que son cinco obras de arte.
Nuestra experiencia y los antecedentes reseñados nos hicieron decidirnos el intentar, como Napoleón o nuestras amigas, aquello donde los demás habían fracasado. Nuestro conocimiento en infortunios nos llevó a llamarla HIBRIS (en griego antiguo, soberbia).
Desde el primer número nos comprometimos a hacer la revista que, cómo libreros anticuarios y como bibliófilos, nos hubiera gustado recibir. Pronto, nuestros suscriptores, con sus magníficas colaboraciones, nos recordaron que todos somos, a la vez, maestros y aprendices en este mundo en que todavía queda tanto por decir.