Resumen: La creciente institucionalización de la inteligencia artificial (IA) es un problema social especialmente preocupante para aquellos colectivos más vulnerables, como pueden ser las personas migrantes y solicitantes de asilo.
Si bien los contextos migratorios globales están siendo objeto de un férreo control securitario y de una amplia transformación digital, la regulación europea sobre la IA presenta todavía un alcance muy limitado para contrarrestar las repercusiones negativas del diseño y entrenamiento de algoritmos. A tal propósito, este artículo plantea una revisión crítica sobre cómo se introducen los sistemas de IA en el control y la gestión migratorios europeos y analiza por qué el nuevo marco regulador de la IA es insuficiente para evitar el impacto discriminatorio de sesgos, estereotipos y riesgos asociados a las dinámicas asimétricas de poder y a las estructuras de injusticia social subyacentes a las migraciones.