La quiebra del gigante sueco Northvolt ha sido un jarro de agua fría para la expectativa de una industria europea de baterías. Asimismo, pone en tela de juicio la prioridad concedida a los vehículos privados cuando la electrificación solo ofrece ventajas medioambientales para el transporte público, que se alimenta continuamente de la red. Y es que el uso creciente de baterías recargables presenta escollos que con demasiada frecuencia no son tenidos en cuenta.