¿Qué hacer ante al autoritarismo rampante? ¿Frente a las amenazas que pesan sobre las libertades individuales? ¿Debemos, como Antígona frente a Creonte, desobedecer —en nombre de la conciencia— las leyes consideradas injustas o incluso villanas? Merece la pena explorar otra vía: en lugar de quebrantar la ley, luchar por su plena aplicación.