El 6 de enero, el ministro francés de Justicia Gérald Darmanin reprochó a ciertos abogados “trabajar no para defender la inocencia de sus clientes, sino para obstruir los procesos judiciales”. En realidad, desde hace unos años, son más bien las reformas introducidas en esos procesos las que tienden a complicar la defensa de los encausados por la policía o la justicia.