Al principio parecía uno de los fiascos más estrepitosos de la historia mundial de los golpes de Estado. La intentona golpista del presidente surcoreano Yoon Suk-yeol, el 3 de diciembre de 2024, necesitó menos de seis horas para fracasar. Pero, con el paso de los días, el guion de esta operación digna de unos aficionados ha dado paso a otra interpretación de los hechos mucho más preocupante.