En Francia, un país donde uno de cada cinco estudiantes no tiene suficiente para comer, ¿por qué parecen tan débiles las protestas estudiantiles? Para los que se implican hay muchas respuestas. La precariedad impide la movilización, el desafío a la política penaliza a los sindicatos y los grandes temas unificadores son escasos. He aquí un panorama de una población joven zarandeada de una reforma a otra.