El Estado siempre acude al rescate de un gran banco en peligro de quiebra. Pero este precepto del too big to fail no se aplica en el caso de los países en desarrollo, que en 2023 han contraído colectivamente 29 billones de dólares de deuda. Sus acreedores trabajan duro para que la ley esté a su servicio. No sin algunos sudores fríos.