A finales de noviembre, al mismo tiempo que el exministro Jean-Marie-Bockel, “enviado especial” del presidente francés Emmanuel Macron, presentaba su informe sobre la reconfiguración de la presencia militar francesa en África, París recibía con sorpresa la decisión de Senegal y Chad de poner fin a los acuerdos de defensa que les unían a la antigua potencia colonial. Este último revés marca un punto de inflexión para Francia en un momento en que se está remodelando la geopolítica mundial.