Es un hecho histórico notable que los genocidios hayan dado lugar a muy pocas venganzas. Para garantizar que los supervivientes no inicien el bucle infernal de las represalias y que los culpables sean penados, las instituciones judiciales se han esforzado por monopolizar el castigo tanto a nivel nacional como internacional. Pero el ejercicio mismo de la justicia precisa que se cumplan ciertas condiciones.