Hace 20 millones de años, el Dracaena cinnabari poblaba los bosques de América y del norte de Europa. Hoy, salvo contadas excepciones, este extraño árbol fósil de savia roja solo sobrevive en el archipiélago yemení de Socotra. Son muchas las leyendas sobre su origen, pero, en un contexto de uniformización religiosa, sacar en la conversación algunas de ellas es algo que ahora no se permite.