Diseñada por las autoridades de Alemania del Este como escaparate de la ideología de Estado, Eisenhüttenstadt empezó a construirse desde cero en 1950 en las inmediaciones de un gran complejo siderúrgico. De entrada, su estatus de ciudad modelo del socialismo se manifestó a través de una simbiosis única entre arte y arquitectura. En vísperas del 75.º aniversario de su fundación, su historia y su patrimonio vuelven a suscitar interés.