Comenzamos el 2025, y un viejo conocido dolor de cabeza para las compañías en sus estrategias de cumplimiento en materia de privacidad no ha disminuido, sino que sigue creciendo. En el contexto actual de la economía digital, donde las organizaciones dependen de una amplia red de proveedores para operar, surge un problema crítico: garantizar que los datos personales tratados por terceros cumplan con los estrictos estándares del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).