El desarrollo de la IA debe centrarse en la persona, evitando sesgos y promoviendo un diseño ético que garantice la privacidad y la equidad. La perspectiva de género es crucial para prevenir discriminación y desigualdades, especialmente en el uso de datos y en el impacto de los sistemas. La UE impulsa regulaciones como el AI Act y el EHDS para garantizar transparencia, seguridad y acceso inclusivo en la investigación y la innovación. Es esencial la colaboración entre gobiernos, universidades y empresas para formar profesionales y diseñar tecnología responsable, priorizando la justicia social.