Celebramos el Día Europeo de la Protección de Datos desde el 2007. Pero el trabajo viene de lejos. Igual que al poeta «nos exalta lo nuevo y nos enamora lo viejo». Por esta razón, la celebración también sirve para discutir los retos emergentes y brindar por las amenazas superadas. Las necesidades se acumulan. Y los marcos de trabajo son evolutivos. Donde conviene revisar y reforzar uno por uno los elementos claves de los tratamientos. Si no queremos colapsar, es necesario compatibilizar la atención de la última novedad. Con la salvaguarda de la protección heredada.