El Reglamento de Inteligencia Artificial incluye en su artículo 4 la alfabetización en materia de IA. Es una buena oportunidad que se reconozca esta obligatoriedad, que sitúe a la formación en un lugar relevante y no se haya olvidado que sin formación e información adecuada, ni seremos capaces de ver oportunidades ni tampoco de identificar riesgos. Pero la alfabetización no solo se tiene que considerar una obligación legal, va más allá, y la tenemos que reconocer casi como una obligación moral que nos obliga a los profesionales de la privacidad a adquirir los conocimientos necesarios, desde el humilde reconocimiento de que nunca sabremos lo suficiente, porque los titulares de los datos personales son acreedores de una protección absoluta y experta en todo momento, y nosotros, nos debemos a ello.