Durante estos casi tres años de guerra, la cobertura informativa del conflicto bélico ha variado notablemente en comparación con las primeras semanas, cuando los medios le dedicaban más espacio, pero las visitas al frente eran impensables. Poco a poco, conforme la atención bajaba, mejoraba el acceso al frente y a las historias. El ejército ucraniano ha ido abriendo la mano hasta permitir empotramientos incluso en primera línea, si bien el riesgo es muy elevado. El trabajo de campo, si ya era complicado en una guerra con 800 kilómetros de frente, se ha puesto mucho más difícil con la irrupción masiva de drones.