Aylen Pérez Hernández
La violencia y negación ejercidas desde la cultura humanista occidental hacia los animales no-humanos han sido recurrentemente tomadas como puntos de referencia para diseñar modos de opresión dentro de la propia especie humana. Y, desde ese ordenamiento de la otredad y alteridad animal, los sistemas biopolíticos han segmentado las vidas humanas políticamente reconocidas (bíos) y las vidas expuestas a la desprotección (zoé). Este artículo cuestiona aquella tesis y apuesta por pensar lo animal como una fuerza que no se contrapone a lo humano, sino que lo potencia. Para ello se revisa críticamente el pensamiento de autores clásicos en torno al tema, así como algunos conceptos inmersos en la tica: biopoder, nuda vida, soberano. El trabajo deriva, finalmente, en determinados planteamientos orientados a considerar las diferentes formas de vida en términos de heterogeneidades, agenciamientos y devenires, así como en aceptar la insostenibilidad de todo binarismo frente a la poderosa presencia de una micrología de lo múltiple donde la bestia y el soberano (el bíos y la zoé) se encuentran en una zona de indiscernibilidad o indiferenciación
The violence and denial exerted from the western humanist culture towards non-human animals have been recurrently taken as reference points to design modes of oppression within the human species itself. And, from this arrangement of otherness and animal alterity, biopolitical systems have segmented politically recognized human lives (bíos) and lives exposed to vulnerability (zoé). This article questions that thesis and is committed to thinking of the animal as a force that is not opposed to the human, but rather empowers it. For this, the thought of classical authors on the subject is critically reviewed, as well as some concepts immersed in the problem: biopower, bare life, sovereign, homo sacer, among others. The work finally derives in certain approaches aimed at considering the different forms of life in terms of heterogeneities, assemblages and becomings, as well as accepting the unsustainability of all binarism in the face of the powerful presence of a micrology of the multiple.