Introducción. La política de protección de la infancia en Chile ha presentado una sistemática crisis de implementación durante los últimos 30 años. Uno de los factores principales de esta crisis ha sido la tercerización de la ejecución de dicha política y el modelo subsidiario mediante el cual se ejecuta. Desde ahí, la política de protección ha sido implementada por organizaciones privadas del tercer sector – como Corporaciones, Fundaciones y Organizaciones No Gubernamentales – las cuales reciben un subsidio estatal que es regulado por la Ley 21.032. Tal como ha señalado el Comité de Derechos del Niño en 2018, la tercerización y financiamiento por subvención han sido elementos claves para el sostenimiento de precariedad dentro del Servicio, impactando en las condiciones en las que se desarrolla el trabajo. En este marco, el presente artículo buscó conocer las experiencias laborales cotidianas de las trabajadoras que ejecutan la política de protección de la infancia en Chile. Metodología. Para ello, se realizó un análisis temático a 18 entrevistas a participantes de dos procesos etnográficos realizados entre el 2018-2020 en programas de la línea ambulatoria del Servicio Nacional de Menores (SENAME). Resultados. Los resultados de esta investigación muestran la generación de una vivencia corporizada de precariedad en las trabajadoras de la política de protección a la infancia chilena. Esta precariedad es traducida en experiencias de duelo, explotación de la vida, enfermedad, opresión física y emocional e imposibilidad de proyección de la vida en las trabajadoras que son posibilitadas y sostenidas por la incorporación de lógicas neoliberales dentro del Servicio de Protección. Discusión. Este estudio provee elementos esenciales a considerar para evaluar el funcionamiento de la política de protección de la infancia chilena en un contexto de profunda precariedad. El elevar y considerar las experiencias de aquellos actores que han sido olvidados en las discusiones parlamentarias – a saber, los trabajadores y las trabajadoras – es hoy primordial, en tanto permite comprender cómo podemos transformar efectivamente un Servicio que, a pesar de las reformas realizadas, no ha logrado proteger ni a los usuarios a los que se dirige, ni a quienes ejecutan la política en el terreno local de acción. Conclusiones. La precariedad no solo conduce al desgaste emocional de las trabajadoras, sino que también compromete su capacidad para realizar intervenciones sensibles y efectivas. El problema no radica en las profesionales en sí, sino en las lógicas neoliberales que sustentan su trabajo. Desde ahí, este artículo plantea la necesidad de cuestionar estas lógicas y construir una política de protección a la infancia que incluya a todos los actores involucrados, con un enfoque en el cuidado y que se oriente a la transformación de las condiciones de vida de la ciudadanía.
Introduction. Chile’s child protection policy has been in a systematic crisis for the past 30 years. A major factor in this crisis has been the outsourcing of policy implementation and the subsidiary model through which it is executed. In this way, the protection policy has been operated by third-sector private organisations – such as Corporations, Foundations, and Non-Governmental Organisations – which receive a government subsidy regulated by Law 21.032. As pointed out by the Committee on the Rights of the Child in 2018, outsourcing and subsidy funding have played a key role in the sustained precariousness which characterises the Service and which affects working conditions. Within this framework, the study objective was to learn about the daily work experiences of those who implement the child protection policy in Chile. Methodology. A thematic analysis was conducted of 18 interviews drawn from two ethnographic processes carried out between 2018-2020 within the context of outpatient line programmes of the National Service for Minors (SENAME). Results. The results of this research show the generation of an embodied experience of precariousness in the Chilean child protection policy workers. This precariousness generates experiences of grief, exploitation of life, illness, physical and emotional oppression, and an impossibility of life projection, all made possible and sustained by the incorporation of neoliberal logics within the Protection Service. Discussion. This study sheds light on the essential elements to consider when evaluating the functioning of the Chilean child protection policy within a framework of deep-seated precariousness. It is necessary today to focus on and consider the experiences of the actors who have been overlooked in parliamentary discussions:
the workers themselves. Only in this way will it be possible to understand how we can effectively transform a Service which, despite its reforms, has failed to protect both its target users and those who execute the policy locally. Conclusions. Precariousness leads not only to the emotional exhaustion of workers but it also compromises their ability to perform sensitive and effective interventions. The problem lies not in the professionals themselves but in the neoliberal logic behind their work. This rationale must be called into question, opening the path towards building a necessary child protection policy that includes all the actors involved, focuses on care, and is directed towards transforming the living conditions of citizens.