Si bien el asociacionismo obrero de los inicios de la revolución industrial es reconocido como una de las raíces originales del cooperativismo, su importancia ha sido minusvalorada por la literatura científica. Los avances de la historiografía social respecto al asociacionismo obrero nos permiten reinterpretar su rol en la génesis del cooperativismo. En el presente artículo se observa cómo, junto con las funciones defensivas y asistenciales, las asociaciones obreras eran portadoras de un marco más amplio de aspiraciones sociales. Estas aspiraciones son las que serán recogidas e institucionalizadas en principios y normas por el modelo cooperativo. El estudio, además de identificar el hilo conductor entre el asociacionismo obrero y el modelo cooperativo, permite una mayor comprensión de la genealogía y el sentido filosófico de algunos de los principios y valores que caracterizan al cooperativismo.