Valencia, España
Con la Ilustración, especialmente a partir de las figuras de Kant y Smith, se da paso a una filosofía de la historia optimista. Esto supone entender la historia como una marcha hacia el progreso, transformando el caos en un orden racional y armónico. El destino final es un mundo en el que la tecnología permita satisfacer las necesidades humanas y la población se vea liberada del trabajo alienante. La marcha hacia la civilización no podía ser impuesta, sino movida por la búsqueda del interés individual como impulsor del bienestar colectivo y por la tendencia innata a la asociación libre y a la solidaridad.
Para ello era necesario dotar a la economía de instituciones apropiadas, como las cooperativas, que favorecieran los objetivos de eficiencia y equidad, como trataron de impulsar los socialistas utópicos Owen, Saint-Simon o Fourier.