A partir de su evolución jurisprudencial, la normativa de la Unión Europea reconoció en 2008 el concepto de subproducto con el objetivo de aclarar cuándo un residuo de producción no debe considerarse como tal y fomentar su uso en condiciones seguras para el medio ambiente y la salud humana. En los últimos años, tanto la normativa europea como la española han sido objeto de reformas. No obstante, las novedades introducidas en el ámbito de la Unión Europea no han logrado eliminar las discrepancias entre los enfoques adoptados por los Estados miembros, como lo demuestran las recientes flexibilizaciones en el régimen jurídico de los subproductos en Francia y Portugal. En el caso de España, la modificación normativa pretendía agilizar el reconocimiento de subproductos. Sin embargo, todavía se encuentra pendiente de desarrollo reglamentario, y el nuevo procedimiento autonómico, basado en un análisis caso por caso, presenta retos que podrían dificultar la agilización prevista en el reconocimiento de los subproductos. Este artículo analiza el origen y evolución de la regulación de los subproductos en el ámbito dela Unión Europea, del Estado español y autonómico e identifica los retos pendientes para una mejor comprensión y aplicación de esta figura.