Domingo Abril Gámiz
Desde la llegada al poder del AKP en 2002 y bajo el liderazgo de Recep Tayyip Erdogan, la cuestión kurda ha desempeñado un papel fundamental tanto en la política interior como exterior de Ankara. Desde la perspectiva del realismo neoclásico, el contexto geopolítico regional, sumado a los balances de poder internos del gobierno y la visión personal de Erdogan han influido en la política exterior de Turquía en Oriente Medio y en su relación con la población kurda. En los primeros años del gobierno, bajo el islamismo liberal se continuó con la política de apertura kurda, mejorando sus derechos culturales y buscando un diálogo con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) con miras a la adhesión de Turquía a la Unión Europea. Sin embargo, la búsqueda de poder del AKP y de Erdogan, y el clima geopolítico regional han llevado al cambio en la política exterior turca, caracterizada por el neotomanismo y la securitización de la cuestión kurda, con operaciones militares en Irak o Siria para frenar una mayor autonomía kurda en la región que pueda amenazar la integridad territorial turca.