Este informe examina la presunta campaña de sabotajes rusos en Europa, centrándose en incidentes ocurridos en 2024 donde existen sospechas fundadas de la participación de los servicios de inteligencia rusos. Se analizan las motivaciones detrás de esta escalada del conflicto en la zona gris, incluyendo la intención de Rusia de debilitar el apoyo europeo a Ucrania y la capacidad reconstituida de sus redes de inteligencia en Europa. Se argumenta que estas acciones de sabotaje son sinérgicas con otras estrategias híbridas empleadas por Rusia, como los ciberataques y la desinformación. El informe también aborda las dificultades de disuasión y respuesta, enfatizando la importancia de la acción policial y de contrainteligencia, así como la necesidad de una comunicación estratégica efectiva para concienciar a las sociedades europeas sobre la amenaza y transmitir un mensaje de fortaleza.