Desde hace siglos se ha insistido en que las ciencias existen para conocer cómo funcionan las leyes de la naturaleza, la sociedad y los seres vivos. Se dice que este conocimiento es necesario, para que, cuando se aplique cualquier resultado científico o tecnológico, se haga obedeciendo las leyes que rigen el adecuado desarrollo y transformación del hecho que se desee mejorar o transformar. Esta alerta que la enuncia Francis Bacon, en el siglo XVIII, tiene antecedentes en los escritos y enunciados de Confucio, en China y en la Pacha Mama, en América Latina. El presente trabajo, pretende abordar un tema que está muy relacionado con el no cumplimiento de estos principios teóricos y metodológicos del quehacer científico, tecnológico, social, cultural y humano (pedagógico y educativo). Se trata del empleo de la tecnología digital en los niños que aún no tienen el desarrollo necesario del lenguaje oral, de los esquemas perceptuales y el esencial vínculo emocional con las demás personas que los cuidan y educan. Existen alertas de especialistas que plantean que el empleo precoz de esas tecnologías digitales puede llegar a producir severas alteraciones en el desarrollo infantil, llegando los niños a presentar síntomas semejantes a los del espectro autista, la hiperactividad y el déficit de atención. Este trabajo, tiene el propósito de explicar el porqué de dichas alteraciones, cuando no se obedecen las leyes que rigen el desarrollo psíquico humano desde el momento del nacimiento y durante los primeros años. De esta forma y atendiendo a las leyes del desarrollo infantil, también se sugerirá, cuándo y cómo se deben introducir estos importantes medios tecnológicos, para que contribuyan al mejor desarrollo psicológico desde las edades tempranas.