El Parlamento Europeo ha allanado el camino para una mejor gestión del espacio aéreo europeo, permitiendo más vuelos directos y menos retrasos y apoyando la neutralidad climática. La presente reforma supone un paso adelante en la eliminación de cuellos de botella, la creación de un control y una gestión del tráfico aéreo más eficientes y la reducción de costes y emisiones gracias a vuelos más cortos y seguros, de los que se beneficiarán todas las compañías aéreas europeas, y especialmente los ciudadanos europeos. Sin embargo, la creación de un espacio aéreo europeo verdaderamente único ha sido bloqueada por los Estados miembros, que no están dispuestos a renunciar a competencias nacionales en esta materia