Los órganos jurisdiccionales regionales de derechos humanos se enfrentan a casos cada vez más complejos y de creciente magnitud en los que ciudadanos y Organizaciones No Gubernamentales denuncian el impacto que la degradación de nuestro entorno, y ahora también el cambio climático, tienen en sus derechos fun-damentales. Algunas de estas denuncias están propiciando decisiones judiciales de gran trascendencia, que marcan un punto de inflexión en la doctrina de estos tribu-nales, introduciendo nuevos elementos conceptuales y abriendo también nuevos in-terrogantes. Este es el caso de las recientes sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el asunto Habitantes de la Oroya, y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en el asunto KlimaSeniorinnen Schweiz. Dos sentencias que abordan el impacto en los derechos humanos de dos problemas ambientales distin-tos (el primero los efectos de la contaminación masiva en los derechos humanos de los habitantes de una “zona de sacrificio” en los Andes, y el segundo los efectos del cambio climático en los derechos humanos de unas ancianas suizas), y en dos sis-temas regionales de protección de los derechos humanos con notables diferencias, pero que marcan importantes hitos en la protección del medio ambiente a través de los derechos humanos. Ponen de relieve, por otra parte, importantes elementos de divergencia (en relación, fundamentalmente, con la construcción del derecho a un medio ambiente sano), así como nuevos puntos de convergencia (el más relevante, la búsqueda de mecanismos para la tutela de la equidad intergeneracional y la pro-tección de los derechos de generaciones futuras). Abren, asimismo, nuevos ámbitos de posible interacción en el desarrollo de su doctrina.
The regional human rights courts are facing increasingly complex and important cases in which citizens and non-governmental organizations denounce the impact that the degradation of our environment and the effects of climate change are having on their fundamental rights. Some of these complaints have recently led to landmark judgments which mark a turning point in the doctrine of these courts, introducing new conceptual elements and, also, opening up new questions. This is the case of two recent historical judgements: the Inter-American Court of Human Rights’ judgments in the Habitantes de la Oroya case and the Eu-ropean Court of Human Rights’ judgement in the KlimaSeniorinnen Schweiz case. Two cases that address the impact on human rights of two very different environ-mental problems (the first the effects of massive pollution on the human rights of the inhabitants of a ‘sacrifice zone’ in the Andes, and the second the impact of climate change on the human rights of elderly Swiss women) and in two regional systems of human rights protection with notable differences. Both judgements mark important milestones in the protection of the environment through human rights but also highlight divergent paths (especially as regards the construction of the right to a healthy environment), as well as new points of convergence (the most relevant of which is the search for mechanisms to safeguard intergeneratio-nal equity and protect the rights of future generations). They also open new areas of cross-fertilization in the development of their doctrine.