En pocos años, la palabra “feminicidio” se ha colado en artículos de prensa y discursos de políticos franceses. Antes de entrar en el vocabulario cotidiano, ha recorrido un largo camino de militancia a ambos lados del Atlántico, en particular en México. Rastrear sus orígenes y escalas revela la historia de un éxito político y el riesgo de que quede desvirtuado.