¿Qué puede haber más neutral que un ordenador? Error: tras sus fríos veredictos, los algoritmos y los autómatas encapsulan todos los sesgos de los humanos que los diseñan. Basada en el modelo del individuo calculador, heredera de una historia tejida de opciones ideológicas, la inteligencia artificial es una máquina política. Ponerla al servicio del bien común significa, primero, deconstruirla.